Hay instantes que no es necesario visitar un templo del gran hacedor
el dolor se transmuta en oración ataviada de misticismo
se acelera el corazón carnal de sentimiento
se desplazan los pies por las escaleras que descienden a lo incógnito
la mirada atraviesa al alma compungida
observa al horizonte infinito
al océano interminable
a las aguas salvajes
un sonido quebrado
lanza un alarido a Dios
salud y libertad.
Debajo de un quiosco donde la música estalla
entre aristas cortantes de un parque vegetal
careciendo de oído musical
danzo y giro
recuerdo a mi abuelo materno
músico
acariciador del clarinete
capaz de dirigir con sus manos en el lecho de muerte
acordes Wagnerianos
recuerdo a un perceptivo del misterio
me comunicó que mi alma era mediúmnica intuitiva
pasan los años
giro danzo
debajo del musical quiosco
mi espíritu tiembla
día tras día oro para dulcificar el dolor ajeno.
Senderista desequilibrando el misterio
jugando a la danza de un equilibrio recto
lo recto se equilibra con matemáticas cuadriculadas
el senderista es un soñador
canta al alba sin saber cantar
sin entonar acordes en la perfecta sinfonía piramidal
el senderista suda gotas de placer
son acuosas
resbaladizas
oscilantes
de imperfectas ondulaciones
el senderista succiona el placer redondeado
curvo
felicidad redondeada a raudales.
Vídeos auto grabados con la cámara del ordenador por: -Joseba Ayensa-.
Poemas y textos poéticos:
-Joseba Ayensa (poeta-cantor.)-